La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomendó una vigilancia atenta y permanente de un adulto responsable. Tapar reservorios de agua e instalar cercos perimetrales en las piletas.

“Los ahogamientos son la tercera causa de muerte por lesiones no intencionales en el mundo”, informó la entidad. Según el Boletín de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, en 2018 fallecieron por ahogamiento 77 niños de 0 a 4 años. Se “considera el grupo de mayor riesgo a los niños desde que empiezan a movilizarse por sí mismos hasta los 5 años de edad”, indicó la SAP en un comunicado.

El ahogamiento representa en Argentina una de las primeras causas de muerte en niños de 1 a 3 años, 69 de los 77 casos.

Vigilancia permanente

Es por ello que la organización pidió garantizar la vigilancia permanente de un adulto mientras los niños están en bañeras, piletas o zanjas.

“Se debe mantener una proporción segura entre el número de cuidadores y niños. En lactantes la relación debe ser 1 a 1; de 1 a 2 años, 1 a 2; de 2 a 3 años,1 a 3 y luego de los 4 años de acuerdo con el grado de aprendizaje de natación que tengan los niños”, añadió.

Además, sugirió la instalación en “todas las piletas de cercos perimetrales completos fijos o removibles”.

“Los bordes y el piso alrededor de las piletas deben ser de material antideslizante”, precisaron desde la SAP. Y explicaron que deben “utilizarse chalecos salvavidas homologados en todas las embarcaciones según el peso del niño. Pero se debe tener en cuenta que no reemplazan y deben complementarse con la vigilancia de los adultos”.

Además, señalaron que hay que evitar dispositivos “de ruedas, bracitos inflables o los de círculos o formas de animales inflables” porque son considerados peligrosos.

Los balnearios

Según se indicó, deben contar con boyado y señalización bien visible, guardavidas profesionales en número adecuado a los bañistas, entrenados en reanimación cardiopulmonar (RCP). Y con un sistema de rescate adecuado a cada lugar: megáfonos, motos de agua, embarcaciones de rescate y atención inicial inmediata.

“Los menores de 12 meses son poco autónomos y dependen totalmente de sus cuidadores. La mayoría de los ahogamientos se produce en agua dulce”, dijo María Cecilia Rizzuti, médica pediatra de la SAP.

Añadió que “en los lactantes, el escenario más habitual son los lugares para bañarlos, por descuido o mal trato. Se pueden ahogar muy rápidamente en muy poca agua”.

Por su parte, Ángela Nakab, médica especialista en Pediatría y Adolescencia, y miembro de la SAP, dijo que “con los niños de entre 1 y 4 años la intervención de los padres se hace particularmente necesaria porque es un período donde el ímpetu infantil aumenta”.

Por último, recomendaron que en caso de ahogamiento, si está inconsciente pero respira, se debe activar el Sistema de Emergencia Médica llamando a los teléfonos 911, 107, 106 u otros de acuerdo a cada localidad.