Postergar la visita al oculista, tener anteojos y no usarlos, usar los de otros o comprarlos “pregraduados” en la calle. Esos son algunos de los errores que se cometen más seguido.

Analía Romero los repasó en su columna habitual en #BienestaryOtrasYerbas. “Muchas veces uno no ve bien pero no va al oculista para que le recete anteojos. Por otro lado, muchas veces se tienen los anteojos y no se usan, haciendo esfuerzos con los ojitos achinados, tratando de leer,” detalló.

Advirtió que “otro error tremendo, que muchos no se dan cuenta de lo grave que puede ser, es usar anteojos de otro”.

En ese sentido recordó que “cada persona necesita una graduación en particular. Incluso cada ojo de la misma persona no es igual, necesita una graduación particular, el oftalmólogo la mide y el óptico hace los anteojos.”

Agregó que “usar los anteojos equivocados nos puede perjudicar muchísimo. Puede causar patologías que no existían o acelerar cataratas”.

Con respecto a los anteojos pregraduados que venden en las farmacias o en la calle, aclaró que “pueden servir por unos días, por ejemplo si estamos de vacaciones y se nos rompieron los nuestros. pero no para usarlos de manera permanente.”

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