Hay personas que siguen sin vacunarse contra el Covid-19 porque temen a los efectos secundarios. Patricia Minaya Flores, doctora peruana y jefa del servicio de evaluación en Sanidad Púlica y evaluación de vacunas en la Alta Autoridad de la Salud de Francia; nos despeja algunas dudas sobre los procesos de validación de las vacunas, su seguridad y riesgos. Una colaboración de Aída Palau para France 24 y Agenhoy.

El organismo para el que trabaja Patricia Minaya Flores evalúa qué vacunas que están en el mercado entran en la estrategia de vacunas que ya existen; y cuál es la población que recibirá un beneficio máximo con esta vacunación. “Incluso antes de que se desarrollaran las vacunas contra la Covid-19, la Alta Autoridad comenzó a ver cuál tenía que ser esa población prioritaria;y qué estrategia de vacunación se iba a seguir”, explica la doctora en Salud pública e Investigación clínica

“Lo más importante en la evaluación de una vacuna es ver si los beneficios son superiores a los riesgos, que nunca son nulos. El riesgo cero no existe. Para la vacuna contra la Covid-19 los riesgos son extremadamente escasos”, añade Minaya Flores.

Casos de miocarditis, pericarditis e hiperplasia

Cuando se autorizaron las vacunas de Pfizer y Moderna, la Alta Autoridad de la Salud de Francia no conocía efectos secundarios como la miocarditis, la pericarditis o la hiperplasia.

“Cuando los fabricantes hacen estudios, los realizan unos miles de personas, a veces 40 mil. Pero como los riesgos de miocarditis o pericarditis son tan escasos, en ese momento no se había visto”, reconoce.

Pero también puntualiza que, si bien el riesgo existe de sufrirla con la vacuna, “un individuo no vacunado corre más riesgo de desarrollar una miocarditis que un vacunado”. 

Hace falta más tiempo para saber cada cuánto nos vamos a tener que vacunar

En general recibimos vacunas cuando somos pequeños, en dos dosis, y luego al cabo de 10 años se hace la de refuerzo para garantizar la protección. Es el caso por ejemplo con la del Tétanos. Hay otras vacunas, como la de la gripe, que se aplican una vez por año. Pero es la primera vez que estamos ante un virus, el Sars-Cov2, contra el que nos tenemos que vacunar cada tres meses. Parece más un tratamiento que una vacuna.

“Estamos en un momento de reflexión por parte de la comunidad científica porque hasta ahora ninguna vacuna se coloca cada tres meses. Lo que necesitamos es tiempo para investigar cuál es la duración de la respuesta de los anticuerpos gracias a los refuerzos para decidir cuál es el esquema que vamos a proponer a largo plazo”, aclara.

Patricia Minaya Flores asegura que no ha habido ningún tipo de presión en Francia por parte de los laboratorios para administrar la tercera dosis a la población. “Ha habido una colaboración increíble entre todos los actores para poder lograr una gestión de la pandemia de manera eficaz, incluida la industria farmacéutica”, defiende la científica.

Ante la variante Ómicron, muy contagiosa, pero al parecer menos agresiva que las anteriores, nos preguntamos qué estrategia se tendría que adoptar. Si no es mejor seguir vacunando a ancianos y gente vulnerable con enfermedades crónicas y que los demás ciudadanos dejen de vacunarse y puedan circular sin restricciones. “Es erróneo pensar así porque el 1% de mucha gente sigue siendo mucha gente, entonces las personas que no están vacunadas, no todas van a desarrollar formas graves, pero hay un porcentaje que sí y ese porcentaje en números absolutos es suficiente para venir a ocupar camas en hospitales que impiden el buen funcionamiento del sistema de salud. Cuando tenemos armas como la vacuna para evitar formas graves, no entiendo por qué no tendríamos que usarlas”, dice.

¿La Ivermectina y la Azitromicina son eficaces para tratar la enfermedad de Covid-19?

“La buena noticia es que tenemos medicamentos que actúan específicamente contra la acción del virus porque desde el inicio los tratamientos eran sintomatológicos. El objetivo era evitar que el paciente se descompensara y actuaban sobre los síntomas. Ahora ya tenemos en el mercado el Paxlovid; es un antiviral que va a impedir que el virus se replique en nuestro organismo de forma rápida y ocasione daños”, explica Patricia Minaya Flores.

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