Desde el laboratorio de  Investigaciones en Ingeniería Industrial de la Universidad de Lomas de Zamora se trabaja para la optimización de los procesos productivos. “Entendemos que cualquier actividad universitaria tiene que tener impacto más allá de las paredes del aula”, señala el ingeniero Julián Tornillo. Y agrega: “Creemos que desde la ingeniería industrial tenemos un gran campo para acercarnos y colaborar”.

Julián Tornillo fue el primero de su familia en obtener un diploma universitario. Se graduó como Ingeniero Industrial en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lomas de Zamora. Y lo cuenta con orgullo: “soy uno de los tantos del Conurbano que accedieron a un título gracias a la Universidad Pública”.

Conoció la UNLZ a los 15 años cuando comenzó el secundario en la Escuela Tecnológica Ing. Carlos Giúdici. Cursó más de un año una Maestría en la Universidad Rey Juan Carlos de España. Actualmente se desempeña como investigador en el Laboratorio de Ingeniería Industrial.

Tornillo forma parte del Instituto de investigaciones en ingeniería industrial, “un espacio que intenta nuclear muchas disciplinas que tienen que ver con la temática. Hacemos análisis de sistema, mejora de procesos, planificación, investigación de operaciones, de logística, de calidad”, detalló.

Explicó que “investigamos fenómenos en procesos industriales, como una línea de producción donde entra materia prima, se procesa y sale el producto. En el medio hay  operarios y energía. Estudiamos de qué manera esos procesos pueden ser mejorados con técnicas de ingeniería industrial. Apuntamos a la eficiencia y a la productividad de un proceso”.

Y enfatizó: “Nuestra labor es estar en la pantalla con softwars que resuelven problemas. Tenemos que programar con lenguaje específico para que esos problemas que vimos afuera del laboratorio y que estudiamos y analizamos tengan una solución tecnológica”.

Sobre el Proyecto Lomas Cyt Mejora de Procesos, explicó que “está dirigido por Andrés Redchuk. También trabajan becarios del CIN y estudiantes de la Escuela de Iniciación a la Investigación Científica. Apunta a ver de qué manera se pueden mejorar procesos de la industria regional. Tomamos casos reales de industrias de la zona y aplicamos técnicas que aprendemos en la carrera”.

Acerca de la vinculación con el sector industrial de la región, relató que “muchas veces las empresas vienen a plantear su problemática. Se resuelve con un proyecto de extensión o transferencia, pero a veces tiene que involucrarse un investigador. Trabajamos con firmas del Polo Industrial de Burzaco y ahora también con algunas de Ezeiza.

Apuntamos a la región porque entendemos que cualquier actividad universitaria tiene que tener impacto más allá de las paredes del aula. Creemos que desde la ingeniería industrial tenemos un gran campo para acercarnos y colaborar.

Se refirió también a las expectativas actuales de la investigación. “Me tocó que los últimos 4 años tuve que luchar contra lo que el sistema no estaba poniendo a disposición y antes sí estaba. Eran muy restringidos los ingresos a la carrera de investigador o tecnólogo. Por ejemplo, presentamos proyectos, pero el desfinanciamiento no permitía llevarlos a cabo. Estamos esperanzados con los últimos anuncios. Creo que se vienen años muy buenos para la ciencia”.