AySA debe casi 40 mil millones de pesos y su presidenta, Malena Galmarini, analiza salir a buscar créditos para pagar los costos operativos de la empresa estatal.

Curiosamente, el crédito ya no sería para obras nuevas sino para mantener los costos de la compañía que presta servicio de agua potable y cloacas en la Capital y el Conurbano bonaerense.

En el Gobierno dijeron a LPO que es la primera vez que eso ocurre.

De esto habló Malena con Alberto Fernández en la Rosada y ya lo había hecho con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.

La empresa acumula una deuda de 2019 y 2020 de 7500 millones de pesos, que se suma a un crédito de 500 millones de dólares que a dólar oficial son 31.875 pesos. Y un déficit operativo de 17 millones de pesos.

“Aysa es una empresa que brinda servicios pero su objetivo no es generar plata como una telefónica, que cierra si le va mal”, aseguran en el Gobierno.

En 2018, Aysa tomó deuda por 500 millones de dólares a pagar en enero de 2023, con un 6,62% anual de intereses.

El bono fue pedido para financiar las obras previstas en el Plan de Mejoras, Expansión y Mantenimiento de los Servicios de la empresa y la operación estuvo a cargo de los bancos Citigroup, Deutsche Bank y HSBC.

El jueves pasado se reunió por primera vez el gabinete de Territorio y Ciudadanía.

Malena quiere apostar a las cloacas en el Conurbano, pero en el Ejecutivo recuerdan que los ocho municipios que se transfirieron durante el gobierno macrista a la empresa nacional provenientes de la bonaerense Absa, lo hicieron sin los recursos para obras y con déficit.

Antes del traspaso, la empresa asumió el compromiso de cubrir el 100% de los servicios de agua potable y cloacas en un plazo no mayor a ocho años en esos municipios.

Malena dijo luego de asumir que con el nivel de inversión del Gobierno anterior, “la promesa de llegar al 100 por ciento de cobertura se iba cumplir recién en 2045 o 2048”.