Analía Romero, en diálogo con la 97 explicó la importancia de la contención emocional ante la disminución de la visión.

“El estrés que causa la perdida de vista, ya sea gradual o no, genera angustia porque la persona que padece la patología comienza a notar que su vida cambia, y para realizar algunas prácticas que antes hacía solo ahora necesita ayuda” aseveró Romero.

“El estrés, generalmente, se manifiesta en distintos tipos de problemas y lo primero que ataca es la parte más sensible que uno tiene” continuó la especialista.

Y en ese sentido agregó “es necesario poder controlar la mente para evitar agudizar el problema. Una persona que tiene un diagnostico óptico desfavorable debería recibir ayuda terapéutica que le brinde herramientas para relajarse y fluir en el proceso.  “Para ello, recomendó, los oftalmólogos deben alertar a sus pacientes y brindarles indicaciones para el cuidado emocional que esta situación genera”.

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