Bajo la consigna "Cuidemos lo que funciona", los trabajadores, estudiantes y pacientes del Clínicas y el Roffo se manifestaron frente a las instituciones que sufren el recorte presupuestario de las políticas del gobierno nacional.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) podría “cerrar” en dos o tres meses si el Gobierno no actualiza el presupuesto, aseguró su rector, Ricardo Gelpi, en conferencia de prensa durante el abrazo al Hospital de Clínicas que reunió cientos de profesionales de la salud, docentes, estudiantes y pacientes bajo dos consignas: “La salud se defiende” y la “UBA no se vende”

“Respecto a cuánto vamos a poder seguir sin cerrar, la UBA está conformada por diferentes facultades muy heterogéneas y entonces eso puede depender de cada una; pero si hay que hacer un promedio te diría que podemos estar funcionando como hasta ahora no más de dos o tres meses”, dijo Gelpi.

Frente a esta afirmación, un periodista preguntó cómo sería la operatoria de “cierre”, a lo que Gelpi respondió: “No hay detalles de eso porque los que somos optimistas pensamos que el Gobierno tiene tiempo de darse cuenta de que está haciendo las cosas mal y cambiar; ese es mi deseo”.

Y añadió: “Llega un momento en que si no hay plata, no hay plata. Me cuesta decir que ‘cierra’ la UBA pero no sé qué otra palabra usar; se puede usar ‘dejar de funcionar’, que es un sinónimo”.

Si hay que hacer un promedio te diría que podemos estar funcionando como hasta ahora no más de dos o tres meses”Ricardo Gelpi

El rector de la UBA realizó estas declaraciones en la conferencia brindada en el ingreso por la calle Paraguay del Hospital de Clínicas, acompañado por su director, Marcelo Melo; el Secretario de Hacienda de la UBA, Marcelo Ruiz; el decano de Medicina, Luis Brusco; el decano de Farmacia y Bioquímica Pablo Evelson; el Presidente de la Asociación Médica del Hospital de Clínicas, Luis Sarotto, y otras autoridades.

El abrazo

La conferencia fue después del abrazo simbólico, que estaba citado a las 10 sobre la entrada principal del Clínicas por la calle Córdoba, donde un rato antes de esa hora la avenida se encontraba completamente bloqueada debido a la cantidad de asistentes que cubrían unas tres cuadras sumadas a las personas que estaban en las veredas.

Cientos de guardapolvos blancos y ambos poblaban la concentración; pero también había personas con bastón, jóvenes con mochilas, personas con pecheras de organizaciones sindicales y muchísimas más sin identificación de ningún tipo, además de los diputados del FIT-U Myriam Bregman y Nicolás Del Caño.

Mientras en la explanada el personal del Clínicas se acomodaba para la foto y conformaba la frase “La salud se defiende” con letras separadas, en la vereda y en la calle las y los manifestantes cantaban esa frase y otras como “la UBA no se vende” y “Unidad de los trabajadores”

Había abrazos, lágrimas, rabia; había esperanza en que ese grito colectivo -que espera multiplicarse exponencialmente el 23 de abril en la Marcha Federal por la Educación- sea escuchado por quien corresponda.

El Gobierno tiene que entender que no puede cerrar el Clínicas y le tiene que dar el presupuesto que necesita porque es una maravilla. A mi esposo le salvaron la vida. Él llegó con una bacteria que se le había instalado en el marcapasos; sólo tenía fiebre y en otro lugar lo mandaron a casa”, le contó a Somos Télam Delia, de 77 años, esposa de Armando Iglesias.  

Y siguió: “No tenemos palabras para agradecer a los médicos cómo lo han atendido; si no hubiera sido por ellos, por las enfermeras, y toda la gente del hospital hoy lo estaría llorando. Así que hoy venimos por un turno, pero estamos contentos de estar acá haciendo número para pedir por todo esto”.

Las historias detrás del abrazo

Parada a pocos metros, con su bastón, María del Carmen de 83 años, contó que se atiende en el Clínicas por la obra social Dosuba: “Soy, además, egresada de Psicología de la UBA, de la primera camada y después trabajé 35 años en la Facultad de Psicología. Yo nací en Cataluña y vine a la Argentina a los 8 años. Hice toda mi educación acá y si no hubiera sido gratuita jamás habría podido estudiar porque en mi casa había muchos problemas económicos”.

Y es que en el abrazo al Clínicas -uno de los cinco hospitales universitarios- se materializan dos batallas: la de la educación y la de la salud para que ambas sean públicas, gratuitas y de calidad.

Julia, de 25 años, estaba con sus compañeros de cursada con su ambo ambo azul; está haciendo la Unidad Docente Hospitalaria (UDH) en el Clínicas: “Me angustia un montón pensar que la UBA puede cerrar. Nunca creí que íbamos a tener que salir a reclamar por un derecho tan básico como es la educación pública, gratuita y de calidad”.

“Y -añadió- creo que es el momento para salir a las calles porque las universidades públicas nos dan todo”.

Mientras en la calle los asistentes con sus cantos se multiplicaban, desde el edificio que está enfrente de hospital sobre Córdoba se abrieron las primeras ventanas: primero una mujer de edad mediana con una cacerola, después otro vecino con aplausos hasta que del tercer piso se asomó una mujer -que seguro superaba- los 70 años con un cartel hecho a mano que decía: “Yo soy UBA”.

“Esa mujer quizás es paciente del Clínicas o profesional que egresó de la UBA, o fue su hijo, o va su nieta, o alguna vez se atendió con alguien que egresó la de la UBA; pienso que estaría bueno que toda la sociedad acompañe y se de cuenta de que la universidad pública, todas en todo el país, están presentes en algún momento de nuestra vida”, expresó por su parte Alejandro, quien trabaja en Recursos Humanos del hospital.

La emergencia presupuestaria

Ya sobre la calle Paraguay, durante la conferencia de prensa, el director del Clínicas, Marcelo Melo, señaló que “optimizar los recursos en un hospital es muy difícil, no se puede ahorrar luz o calefacción” y describió que “ya estamos haciendo el 30% de las cirugías que podrían hacerse”.

Por su parte, el Secretario de Hacienda de la UBA, Marcelo Ruiz, explicó que “del presupuesto de la universidad, un 85% es para salarios; en lo salarial hubo recorte en los términos reales, es decir, ajustado por inflación del 35%. Eso significa que si en noviembre un docente o trabajador de la universidad cobraba 100 pesos, hoy gana 65 contemplando la inflación”. 

“Respecto al funcionamiento -continuó-, que representa un 15% del presupuesto, lo dividimos entre salud y educación. En lo que tiene que ver con educación las partidas arrancaron congeladas a presupuesto de 2023, y en marzo hubo una actualización parcial del 70%, que en términos interanuales representaría un 58%, contra el 300% que fue la inflación”.

Respecto al presupuesto de la salud, que es el que se destina a los hospitales, Ruiz recordó que se comenzó el año sin presupuesto: “La partida no había sido devengada hasta esta semana en donde se asignó una partida para los hospitales universitarios de la misma magnitud nominal del año pasado; con lo cual el ajuste en términos reales es del 300% y hay que tener en cuenta que con eso se compran insumos de salud, que en algunos casos tuvieron una suba del 1000%”

Si bien la partida fue fijada, Gelpi señaló que todavía no se depositó. No obstante, cuando se realice el depósito (que se necesita de manera urgente) el rector advirtió que la pelea continuará para que se actualice contemplando la inflación.

Además del Clínicas, la UBA tiene a su cargo cinco instituciones universitarias donde los estudiantes realizan sus prácticas y residencias: el Instituto de Oncología Ángel Roffo; el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari; el Instituto de Tisioneumonología Raúl Vaccarezza y el Instituto de Investigaciones Cardiológicas Alberto Taquini.

La importancia de los hospitales escuela

La UBA tiene a su cargo 5 instituciones universitarias, donde los estudiantes realizan sus prácticas y residencias. Estos son el Hospital de Clínicas; Instituto de Oncología Ángel H. Roffo; Instituto de Investigaciones Médicas Dr. Alfredo Lanari; Instituto de Tisioneumonología Raúl F. Vaccarezza y el Instituto de Investigaciones Cardiológicas Dr. Alberto C. Taquini.

Al respecto, el vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti afirmó este miércoles en declaraciones a Radio 10 que de continuar esta situación, los hospitales que dependen del presupuesto universitario “van a tener que dejar de atender a pacientes nuevos” y destacó que la decisión del gobierno nacional de “congelar” el presupuesto universitario mediante la prórroga del presupuesto 2023 al 2024 “no se trata solo de un ajuste, sino de una decisión política porque la inversión en las universidades públicas no es estratégica para el Gobierno”.

Según un reciente informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ)  las transferencias a hospitales universitarios en el primer trimestre de 2024 contra el mismo período de 2023 “experimentaron una caída del 72%, mientras que el Fondo Universitario para el Desarrollo Regional, al igual que los institutos tecnológicos de formación profesional y el desarrollo de proyectos especiales, no recibieron asignación alguna”.

Fuente: Somos Telam