Organizaciones nacionales de sociedades científicas y civiles comprometidas con la salud pública, adviertieron que una eventual habilitación de estos productos implicaría un grave retroceso sanitario y expondría especialmente a niños, niñas y adolescentes a nuevas formas de adicción a la nicotina.
La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), la Sociedad de Tisiología y Neumología de la Provincia de Buenos Aires (STNBA), la Asociación Argentina de Tabacología (ASAT), la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina), la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps) y la Asociación Argentina de Especialistas en Adicciones (AEA), expresan su profunda preocupación ante los intentos de legalizar los dispositivos electrónicos para fumar en el país.
Según el informe Productos emergentes y daño a la salud: situación en Argentina y recomendaciones (2025), elaborado por múltiples sociedades médicas y organizaciones de salud, no existe evidencia científica independiente que respalde que los cigarrillos electrónicos o productos de tabaco calentado sean seguros o de “riesgo reducido”.
Por el contrario, un metaanálisis reciente muestra que el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y trastornos metabólicos es similar al de los cigarrillos tradicionales, y que el uso dual (vapeo más tabaco convencional) aumenta el riesgo de daño.
Asimismo, una revisión de 2025 publicada en Tobacco Control halló vínculos entre el vapeo y neumonías, bronquitis, cefaleas, daños orales y reducción del recuento de espermatozoides, entre otros efectos adversos.
El informe completo:









