El delegado de la Pastoral Social de la Diócesis de Quilmes e integrante del Consejo Comunitario para la Tierra y la Vivienda varelense analiza el déficit habitacional, las tomas de tierras y el rol del Estado para garantizar el acceso al hábitat.

El importante crecimiento demográfico del segundo cordón del conurbano bonaerense, sumado a los altos precios que impone el mercado inmobiliario especulativo, está provocando un gran déficit habitacional y de vivienda no solo en las capas más bajas de la sociedad, sino en los trabajadores y trabajadoras asalariados.

Ante esta problemática que afecta a un tercio de la población total del país, “es indispensable que el Estado piense y responda con políticas tendientes a garantizar el acceso justo al hábitat de sus habitantes”, remarca Pablo Reynoso, delegado de la Pastoral Social de la Diócesis de Quilmes e integrante del Consejo Comunitario para la Tierra y la Vivienda de Florencio Varela.

Desde el Municipio de Florencio Varela, uno de los tantos distritos del Gran Buenos Aires donde la problemática angustia, se implementaron diferentes acciones con la participación de dicho Consejo que fue creado e ideado en el año 2012 por el ex intendente y actual diputado provincial Julio Pereyra.

El organismo de gestión participada tiene un rol muy activo y está conformado por representantes del Departamento Ejecutivo varelense, la Pastoral Social, el Honorable Concejo Deliberante y la Universidad Nacional Arturo Jauretche, y su función principal es la de recomendar políticas de tierra y vivienda para que sean ejecutadas por la intendencia en su objetivo de adquirir tierras y brindar a sus vecinos las condiciones para la accesibilidad al terreno y/o vivienda propia.

“Es en el rol central del Estado donde se construye la solución, porque creemos en un Estado presente como articulador del acceso a la tierra para los trabajadores y los sectores populares”, afirma Reynoso.

Tomas

“La discusión entre propiedad privada o derecho a la vivienda, planteada como discusión grietera no ha conducido a ninguna solución para nuestra gente”, agrega al opinar sobre la toma de tierras acontecidas en los últimos días en distintos lugares del Gran Buenos Aires.

Reynoso sostiene que “las experiencias vividas en las problemáticas de tierras, dan cuenta que las tomas no son un recurso para el acceso a un lugar digno, sino por el contrario se genera un estado de vulnerabilidad absoluta para aquellas familias y menores que deben sufrir realidades indignas.

“Tenemos que lograr llegar antes con una propuesta de lote con servicios para nuestros vecinos, dejar atrás la dinámica de la urbanización del asentamiento y generar el loteo antes”, afirmó.

El militante regional asegura que el Consejo de Tierras “permitió frenar la ola de tomas de tierras en Florencio Varela, por el consenso logrado entre los movimientos sociales que lo integran y el estado municipal”

Y recalca que “esto trajo una gran disminución del conflicto social e instaló con fuerza la idea de que en Varela no aceptamos la toma como solución a la necesidad de vivienda de nuestra gente”.

“Un problema tan complejo necesita una diversidad de enfoques, una mirada amplia y diversa, donde en un encuadre de buena voluntad, diálogo y consenso, la solución se construya con el aporte de todos”, sostiene.

Suelo urbano

El Consejo Comunitario para la Tierra y la Vivienda de Florencio Varela fue creado un año antes de promulgarse la Ley provincial de Acceso Justo al Hábitat N° 14.449, que fue un marco legal muy importante para el desarrollo de loteos sociales, la participación de cooperativas y los proyectos de mejoramiento barrial que habían empezado a tomar forma en ese primer año.

Reynoso, que también coordina con gran suceso y cantidad de inscriptos la Diplomatura en Gestión de Hábitat en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, explica que “en el Consejo Comunitario de Tierras se trabaja junto al Municipio en la creación de lotes con servicios donde el Municipio acompaña el acceso al terreno a un precio accesible para las familias y atendiendo, además, el desarrollo de los vínculos sociales entre los nuevos vecinos para la realización de la comunidad barrial organizada”.

“La decisión política que tuvo Julio Pereyra en su momento para idearlo y crearlo fue de una gran valía y permitió a Varela diferenciarse y ser pionero en políticas de tierra y hábitat”, dice Reynoso.

El gobierno municipal con la aprobación y el apoyo del Consejo logró adquirir en este tiempo cuatro macizos de tierra que fueron afectados para la generación de suelo urbano a través de la Ley de Acceso Justo al Hábitat.

Esas parcelas equivalen a 1500 lotes que aún aguardan terminar de ser dotados de servicios e infraestructura para poder otorgárselos a las familias que estén anotadas en el programa de necesidad habitacional.

Otro de los logros que señala es que a partir de su formación el Municipio participa del Consejo de Hábitat Provincial, donde se discuten políticas de hábitat y la aplicación de los recursos que la ley de Acceso Justo al Hábitat recauda.

Reynoso manifiesta en este sentido su alegría y conformismo con el trabajo activo realizado hasta el momento, pero también recuerda algunos malos momentos y de mucha dificultad operativa durante la gobernación de María Eugenia Vidal: “en esos cuatro años los objetivos del consejo se estancaron, ya que la Subsecretaria de Tierras y Acceso al Hábitat provincial no realizó los trabajos de mensura y apertura de calles en los predios que el municipio destinó a lotes con servicios”;

Y agrega: “no hubo gestión en el tema, no se hicieron planos y no se giraron recursos al municipio para la urbanización. Su política nunca fue la de permitir loteos sociales y viviendas sociales, sus funcionarios venían del rubro inmobiliario y sostenían que de ese mercado tenían que salir los lotes. Hoy la política y las intenciones son bien distintas por suerte”.