Esta tarde el bloque de Vamos Juntos pudo cumplir el deseo del Ejecutivo y prohibir la actividad de los trapitos y los limpiavidrios mediante una reforma al Código Contravencional.
Con penas más duras, sobre todo en los casos en los que se comprueba una organización que funcione en las inmediaciones de los estadios de fútbol o en eventos masivos, el Gobierno porteño tendrá la herramienta a mano para limpiar la calle de cuidacoches y de limpiavidrios. Desde 2011, cuando el entonces jefe porteño, Mauricio Macri, vetó una ley que regulaba la actividad de los trapitos, impulsada por el kirchnerismo, se consumieron horas de debate infructuosa para encontrar una alternativa que ponga orden en la vía pública y que afecta a muchos vecinos.
Con la actual reglamentación, la denuncia a los cuidacoches debe estar acompañada por el aval de testigos que puedan certificar la exigencia de dinero. Los cambios plantean una prohibición total de la actividad, lo que habilitará a las fuerzas policiales a actuar sin denuncia; es decir, si detectan a una persona en infracción podrán labrarle una multa cuyos valores también aumentaron.
Hoy la sanción para "quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos sin autorización legal" es de $400 a $2000; tras la reforma, la sanción será de uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o multa de 150 a 1500 Unidades Fijas (UF); como cada UF tiene un valor de $17,85, irán de $2677 a $26.775. Las sanciones son más graves cuando se comprueba la participación de una agrupación.






