El presidente de FINDEL, Daniel Cravacuore, brindó una conferencia magistral en el marco de la celebración de los 17 años del Colegio Libre de Hidalgo de Pachuca, México. Señaló que la primera etapa tuvo buenos resultados por la coordinación entre el estado nacional y las provincias. Y se quebró por el "clivaje entre oficialismo y oposición".

Con el repaso de los datos actualizados, Cravacuore expresó que "la situación en Argentina se ha ido deteriorando, especialmente en este 2021. Está segunda en número de contagios por millón de habitantes luego de Brasil, y tercera en cantidad de muertos por millón de habitantes luego de Perú y Brasil".

Explicó que desde el principio de la pandemia "el gobierno federal abordó los problemas de gran escala. El sostenimiento del ingreso de las personas, sobre todo en la primera etapa con un subsidio que alcanzó a 9 millones de personas, el IFE. También de las empresas a través del pago de una parte de las nóminas salariales. Y la asistencia a los gobiernos provinciales. Asumió la compra y distribución de respiradores, insumos sanitarios y vacunas. En tanto, la atención de los enfermos recayó en las provincias, los municipios y el sector privado.

El catedrático graficó que en Argentina hay un federalismo "marmolado", donde las competencias de cada nivel tienen límites algo desdibujados. Y demarcó ciclos: hasta septiembre de 2020 se abrió un primer ciclo, luego otro ciclo hasta marzo y desde ahí en adelante.

"En el primer ciclo fue exitosa la coordinación basada en el liderazgo presidencial. Esto marcó la difencia con otros países como México o Brasil. Hubo 3 incentivos fuertes: el monopolio de la compra de equipamiento, la asistencia financiera ante el derrumbe de los ingresos provinciales y municipales, y la distribución monopólica de las vacunas", detalló.

Indicó que "la incertidumbre y el temor ante la novedad de la pandemia tendió a estimular la coordinación. Hubo unanimidad en el confinamiento, sobre todo en el AMBA, que fue el más largo del mundo. Cuando la dirigencia identificó cómo iba ser el impacto, las posibilidades de coordinación fueron decreciendo".

Cravacuore expresó que en julio y agosto del año pasado se fue destruyendo toda esta coordinación. Identificó como principal causa la "dependencia del liderazgo presidencial".

Llegó a tener casi un 90% de imagen positiva. El problema que tuvo esto es que la pérdida de imagen del presidente afectó la coordinación. Esto permite entender ciclos de construcción y deconstrucción de consensos.

En ese sentido, explicó que "Argentina tiene el problema de la debilidad de los mecanismos federales institucionalizados. El federalismo debería articularse alrededor del Senado. Otro mecanismo es el de los consejos federales, el de salud funcionó bastante bien".

Por eso señaló que "el problema fue el crecimiento y decrecimiento de la imagen del presidente. Mientras que el presidente, después de su pico de popularidad, fue perdiendo imagen, el gobierno de CABA, iba ganando imagen por el manejo de la crisis. A medida que bajaba la imagen del presidente y del gobernador de la provincia de Buenos Aires, aumentaba la imagen del jefe de Gobierno de CABA".

"En ese juego se empezó a romper la dinámica de la coordinación, que terminaba beneficiando en imagen al líder de la oposición. El clivaje oficialismo oposición rompe todo éxito de políticas públicas en Argentina. Una vez dimensionado el daño que iba a tener la pandemia, estalló por el aire la coordinación. La política argentina no puede salir de la polarización extrema".

La campaña de vacunación

Lo señaló como otro elemento que no aprendimos: la campaña de vacunación errática. Explicó que si bien el diseño fue correcto, "el problema fue el incumplimiento del protocolo. Primero con la aparición del "vacunatorio vip". Y la operatoria fue descentralizada. Hay provincias que la delegaron en los municipios".

Mencionó "el problema de la Sputnik, con 2 dosis de adenovirus distintos. Argentina hizo una fuerte apuesta, mucha gente se vacunó con la primera dosis y hay 6 millones de personas que no están accediendo a la segunda".

Mencionó también las dificultades para aplicar la Pfizer y la de Moderna, y los problemas con el atraso de la de AstraZeneca.

La segunda ola

Cravacuore detalló que "con la segunda ola ya no se pudo construir la coordinación porque no estaba el liderazgo que estuvo presente en la primera ola. El estado federal trataba de imponer sus decisiones por decreto, sin consenso, CABA recurriendo a la Corte Suprema con un fallo favorable, el gobierno nacional enviando un proyecto de ley para establecer los cierres obligatorios. La imagen del presidente está en niveles bajos, esto imposibilita las coincidencias alrededor del COVID".

Por otra parte, "la sociedad ha definido que ciertas cosas se hacen igual. Venimos de una semana de apertura casi total". Y analizó que "aquí se va a esperar el resultado electoral. Hay elecciones de medio término. Ahí se verá cómo evalúa la ciudadanía la gestión de la pandemia. Si el presidente tiene una buena elección va a ser una cosa, si se ve como no suficientemente buena, va a ser otra", finalizó.