Los rectores de las universidades Arturo Jauretche (Florencio Varela), de Quilmes, Hurlingham y de Moreno coincidieron en que se dio “un salto tecnológico de diez años en tres meses” pero al mismo tiempo ratifican que la virtualidad no reemplazará a la presencialidad.

Las universidades del Gran Buenos Aires (GBA) sostuvieron una “educación de emergencia” durante el primer semestre del año, según aseguraron rectores de instituciones de la región, quienes destacaron hoy que, pese a las limitaciones tecnológicas de docentes y estudiantes, la deserción “no fue alta” en virtud de la rapidez con que se efectuaron los cambios.

El cierre de la primera parte del año encontró a las universidades del GBA ante “un escenario incierto”, aunque dada la región en la que están ubicadas -la de mayor concentración de casos de coronavirus en el país- planifican para dentro de un año la vuelta a las clases presenciales.

“Hemos dado un salto tecnológico de diez años en tres meses” dijo a Télam Ernesto Villanueva, rector de la Universidad Arturo Jaureteche (UNAJ) con sede en el partido de Florencio Varela.

Y planteó que están “dando una educación de emergencia, ya que es impensable la humanidad a distancia, si uno no tiene más remedio lo hace, por obligación o por necesidad. En todo este período sacamos también aprendizajes positivos para docentes y estudiantes”, agregó.

Para Alejandro Villar, rector de la Universidad de Quilmes (UNQUI) “se trata de una educación de emergencia porque la educación virtual requiere de un acuerdo explícito entre el estudiante y el docente, así como un marco institucional. En ese contexto, el alumno sabe de antemano cuáles son las ventajas y desventajas a las que se enfrenta”.

Villar destacó que en este aspecto muchos alumnos se habían inscripto para una enseñanza presencial “y a la semana cambió todo, por lo que muchos de ellos me dijeron que no podían seguir la carrera en forma virtual y que volverían una vez que se restableciera el formato presencial”.

Las universidades del GBA adoptaron en forma rápida el formato virtual, capacitando sobre la marcha a los docentes que no sabían de tecnología, con el objetivo de “evitar el desgranamiento” de estudiantes en el primer semestre.