Este 12 de junio, el Día Mundial contra el trabajo infantil se centra en el impacto de la pandemia de coronavirus, ya que los niños suelen ser los primeros en sufrir. Según la OIT, la crisis puede llevar a “millones de niños vulnerables al trabajo infantil”.

En ese marco Jorge Benigno Gómez, integrante de la Red Latinoamericana contra la explotación infantil convoca a discutir el concepto. Para él, aceptarlo implica de algún modo naturalizar su existencia.

En ese sentido explicó que “disociar el trabajo  como actividad del mundo del desarrollo infantil es una asignatura pendiente. No es el mundo de la niñez que invade al trabajo, sino, es el trabajo que invade la niñez violando derechos. Una ruptura disruptiva será afirmar que si es Trabajo, no es Infantil”.

Y propone un camino. “Podría constituirse en un gran avance post-pandemia comenzar por problematizar el binomio “trabajo infantil” tan arraigado en la literatura laboral. Disociarlos, separarlos ya que son claramente contradictorios”.

El asesor del Centro de Empleados de Comercio de Misiones explicó que “este análisis no pretende minimizar el objetivo de erradicación de la práctica laboral indeseada de niñas y niños. Tampoco desconocer las condiciones de desigualdad que encierra la problemática. Pretende hacer un aporte desde el punto de vista de la comprensión lingüística. Para cuestionarnos si seguir hablando de “trabajo infantil” es una buena herramienta para sostener que si es trabajo, no es infantil”.

Y se pregunta “¿no se estaría produciendo una naturalización inconsciente de la situación que se pretende desterrar?. Pareciera que continuar repitiendo la asociación“trabajo infantil” es continuar desde los significantes, legitimando de algún modo, la explotación de niñas y niños en el mundo”.

El trabajador social y sindicalista finaliza diciendo que “trabajo e infantil  son dos conceptos contradictorios en sí mismos,. Deben separarse para el bien de la humanidad, ya que si es trabajo, no es infantil”.