Cada cual procesa los acontecimientos de su vida como puede, algunos lo experimentan como fracaso y otros como el triunfo de una experiencia.

El pasado domingo los argentinos eligieron un presidente, algunos pensando en la opción del menos malo y otros con la esperanza de elegir un gobierno que transforme la realidad paradojal de un país rico en recursos, pero pobre en gestión.

Los partidos políticos guardan en sus “cajas fuertes” dos conceptos, la ira y la esperanza, de la gestión que realicen en torno a estos dos conceptos se expresará su capacidad para gobernar y administrar su país.

La pregunta que nos hacemos es si quiénes votaron lo hicieron, sin darse cuenta, buscando un engaño alternativo, no lo sabremos hasta que el nuevo gobierno comience a caminar, en ese sentido las especulaciones van cediendo paso a las designaciones de nuevos funcionarios, aunque continúa siendo una incógnita la idoneidad y el comportamiento en la nueva “casta” política.

Hace poco más de dos años el presidente electo ingresó a la casta política como Diputado Nacional iniciando su recorrido íntimamente ligado con los medios de comunicación, no solo en el uso de sus palabras sino en su forma de expresarlas y sus efectos en el entorno social, en ese sentido nos recuerda a Mcluhan, relacionado justamente con los medios de comunicación, que construyen grandes categorías morales, económicas y culturales, constructor de una teoría personal hecha de fórmulas tajantes y provocativas de afirmaciones insondables y perentorias.

No podemos dejar de mencionar la enorme difusión por X (antes Twitter), de una entrevista de Milei con un periodista de EEUU, en la cual expresa con cierta serenidad su posición política que fue divulgada con la aprobación de Elon Musk llegando a 430 millones de visitas. No es dificil concluir que Milei no está solo y conoce la distancia entre lo que se dice y lo que se hace en el mundo de la política, sabe que el lenguaje sirve para ocultar dudas y para seducir destinatarios y lo aplica.

Milei como un guerrero que entró a la arena política puede pronunciar la frase “alea jacta est” La suerte está echada), significa que no hay marcha atrás, ha iniciado un camino sin retorno, del cual, en terminos politicos, saldra vivo o muerto.

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